sábado, 1 de mayo de 2010

los sabores de la vida

         Toda la vida los sabores se han dividido en dulce, salado, ácido y amargo. Sin embargo, hace unos días un grupo de químicos americanos han modificado las bases de la degustación y la gastronomía con el descubrimiento de un nuevo sabor: el calcio.
        Hay que destacar que este descubrimiento no ha sido probado por los paladares más prestigiosos del mundo, sino en pequeños ratones, cuya capacidad de degustación es muy similar a los nuestros.
        El equipo de investigadores, encabezado por Michael Tordoff, comenta que “aunque no se ha probado en humanos, sabemos que los umbrales de detección de gusto son los mismos en personas y roedores”.
        Los receptores ubicados en la lengua actúan enviando señales al cerebro que nos hacen distinguir entre los sabores dulce, amargo, salado y ácido. No obstante, el nuevo sabor resulta bastante desagradable en dosis altas. Tordoff comenta : “La mayoría de los ratones se mostraban reacios a los alimentos con concentrados de calcio”.
       “El calcio sabe a calcio, no hay mejor manera de definirlo”, apostilla Michael Tordoff. ¿Pero realmente a qué sabe el calcio? su gusto se encuentra a medio camino entre el amargo y el ácido, con “matices que lo hacen diferente”.
         Visto el poco éxito de este sabor, este equipo de científicos está trabajando para poder bloquear su gusto, de modo que las personas ingieran más productos con este beneficioso elemento sin tener que pasar el mal trago, nunca mejor dicho. Tordoff añade:”La gente no consume tanto calcio como a los especialistas en nutrición les gustaría y la principal razón es que los productos de alimentación con alto contenido en calcio no tienen buen sabor para la mayoría de las personas”.

�� Carlos Rodríguez Ibáñez

�� Carlos Rodríguez Ibáñez

Lactium, la feria del queso en Vic

Lactium, la feria del queso en Vic

jueves, 29 de abril de 2010

miércoles, 28 de abril de 2010

ORIGEN

            El origen exacto de la vid no se conoce, pero sabemos que en la edad de piedra ya crecía en estado silvestre. Hay indicios que señalan el Cáucaso y la cuenca del Mediterráneo, como las zonas más probables. No tardó el hombre en descubrir su comestibilidad, y poco más en extraer ex profeso de ella el zumo de las uvas, que tras su fermentado, obtenía una bebida de sabor agradable, que le producía sensaciones no menos placenteras. Con toda probabilidad este descubrimiento fue accidental, pero fue el primer paso hacia la obtención del vino, tal y como lo conocemos en nuestros días. A raíz de esta casualidad los fenicios, unos pocos siglos más tarde, elaboraron la primera levadura vegetal.
          Desde los más remotos tiempos tanto la vid como la uva y el vino han sido protagonistas de infinidad de cultos y escritos que han configurado una cultura propia, además de ocupar un lugar preponderante dentro de la cultura de los distintos países productores y en cada una de las épocas de su historia. El culto a OSIRIS en Egipto, el de DIONISIOS en Grecia, y en el imperio romano fue el Dios BACO, el ofrendado. Todos estos, son botones de muestra de los distintos cultos u ofrendas que tuvieron como principal elemento el vino, y en consecuencia a la uva, como elemento indispensable para obtenerlo.

“El vino prepara los corazones, haciéndolos aptos para los ardores de Venus, después del vino, es fuego sobre fuego”. Ovidio, Poeta romano. S I a.C

lunes, 26 de abril de 2010

EN EL JARDIN

En mitad de la vereda,
de pie, mirando al horizonte,
desnudo ante mí,
Dejando que el sol
bañara mi piel.

Rompiendo mi soledad
la brisa del mar.
abriendo mis ojos
al perfume de la vida.
allí, justamente allí
en el jardín de la vida
y en pie, me vi.

Miscelánea de flores
En sus orillas,
de colores
una sinfonía sin fin
entonaban.
Rojos de pasión
con fragancia de amor.
Amarillos que
anunciaban
un posible adiós.
Delicados violetas
hacían intuir
verdades por venir.
Blancos deslumbrantes
de sonrisas sin descubrir.
Verdes insinuantes
maquillaban esperanzas.
Serenos azules
del alma alentadores.
También, algunos grises
en el horizonte, amenazaban
turbadores.

No se, si un sueño fue.
no se, si por un momento, divagué.
pero ante mí
En el jardín de la vida.
seguía la vereda.
Y allí, justamente allí,
al final de lo caminado
y en el principio
de lo no andado.

¡Comprendí!
¡QUE VIVIR
ES SEGUIR...!

Benito da silva 22 de abril de 2010